Hablemos de ciclismo, del de verdad, ese que practican a diario miles de ciclistas anónimos. Un ciclismo que evoca la brisa en la cara, la tranquilidad y la movilidad sostenible. Es un deporte más allá del marketing de las grandes marcas que descansan sobre los sudados maillots de los ciclistas, o no...
La movilidad sostenible es en sí una marca, algo que se vende muy bien en políticas de urbanismo, y que se respalda en la masa crítica de ciclistas que reivindican una convivencia digna entre la bicicleta y demás medios de transporte en nuestras ciudades. Sin embargo, a diario nos encontramos patadas en el estómago de este concepto, como carriles - bici habilitados con bancos para el descanso y no para circular por ellos, por no hablar de las fatídicas estadísticas de ciclista atropellados en nuestras vías...
Habrá que seguir pe(da)leando, go bikers!!
El detalle...
Un ciclista sentado en lo que debería ser un carril-bici se encuadra dentro de una fotografía de denuncia. Los personajes en movimiento desde el plano medio hacia el frente cumplen un triple propósito: equilibran los pesos en la composición, dan dinamismo y refuerzan la sensación de profundidad que dan las líneas del carril y la pared. La repetición del elemento banco da ritmo y perspectiva a la vez.
La iluminación de la escena es muy compleja: el foco de la bicicleta, las farolas de alumbrado y el resto de luz natural al fondo obligan al fotógrafo que no pretende hacer grandes modificaciones en el postproceso, a adoptar una temperatura de color de compromiso que resulta poco convincente para la mirada del espectador.


